Así es…parece que la vida ha vuelto a cambiar de rumbo, un mes después de despedir a Arístides, mi mundo se ha agitado por completo y a veces creo que hasta he perdido el norte.
Se abre ante mi, como una luz divina, casi celestial, un camino totalmente marcado, como delineado por una mano experta que me dice “de aquí no te salgas”. Sin embargo no sé cuando tiempo voy a aguantar tanta sencillez y precisión de los trazos de la vida.
Es, en estos periodos, de clarividencia, en los que más atemorizada me encuentro. No soy capaz de concebir una vida que vaya totalmente bien, igual que no concibo una que vaya mal por completo.
Hace ya unos días, casi dos meses, aprendí que el recuerdo no significa tristeza. Que separarnos de una persona no tiene por qué ser un drama, así como no lo es que cada coche tome una salida en la autopista. Hace tan sólo diez días, la vida me enseñó que a veces las cosas ocurren sin enterarte y pierdes amigos definitivamente, entonces, me pregunté ¿por qué preocuparse de los que no quieran estar contigo?
Creo que la crudeza de la vida reside en que cuanto más mayor eres, también eres más sensible, te afectan más las desavenencias de la vida, tu corazón es más frágil, ha recibido más daños, y por eso te haces temeroso.
No es una sensación que me guste, me imaginaba mi vida como una sucesión de aventuras en la que era la valiente heroína que desafiaba a todos los peligros. Pero no dejo de ser la gata temerosa que se esconde tras el sofá, esperando el momento para defenderse…
No te echaré de menos hoy, ni mañana, ni pasado…te echaré de menos cada segundo, cada minuto, cada suspiro, cada vez que parpadee. Perdóname, no podré evitar acordarme de tus ojos y de tus manos. Me será imposible no acordarme de tu voz y de tu risa. Aún así, lo siento, no volveré a sentir tristeza por no tener todo esto. Prometo fijarme en lo bueno que me rodea, en las manos que me acarician, en los ojos que me miran, en los brazos que me sostienen cada vez que me caigo, y disfrutaré de cada carcajada que pueda proporcionarle.
Sé que lo he dicho mil veces, sé que lo he prometido y aún así saco el tema cada vez que escucho alguna canción problemática. Lo siento por ello también. Sois vosotros, mis recuerdos, los que me acompañásteis en cada paso, los que me dañáis el corazón, por ello, no puedo evitar “cargar” mi furia contra vosotros en más de una ocasión…
¿Qué sería sin mis recuerdos?

foto: salamanca hace ya un par de años…
música: “procuro olvidarte” Simone, no sé por qué me acordé de esta canción hoy.